Altorreal Daily 4 Julio 2026. Hay personas que llegan a Altorreal para aprender a jugar al golf. María José Ruiz llegó para algo mucho más peligroso: hacerse completamente adicta.
Hace no tanto, hablarle de deporte era perder el tiempo. Si alguien le hubiera dicho que acabaría viendo torneos de golf por televisión, siguiendo a los mejores jugadores del mundo y esperando con ilusión el siguiente campeonato, probablemente habría soltado una carcajada.
Pero fue poner un pie en Altorreal… y ya no hubo marcha atrás.
Hoy se conoce las reglas, sigue los torneos, disfruta cada vuelta al campo y, sobre todo, ha descubierto algo mucho más importante que bajar el hándicap: un grupo de amigas con las que cada jornada termina siendo una aventura.
Oficialmente tiene hándicap 54. Extraoficialmente tiene un -10 en hacer amigos y un -20 en repartir sonrisas por hoyo.
Y eso no aparece en ninguna tarjeta, pero vale más que muchos trofeos.
Las tres mosqueteras y el buggy-merendero
Cuando María José sale a jugar con Merche y Mari Carmen, todo el mundo sabe que aquello no va a ser una simple partida de golf.
Va a ser una excursión gastronómica, una sesión de risoterapia y, de paso, nueve o dieciocho hoyos.
El ritual empieza siempre igual: cafés expresos con hielo, alguna confidencia y muchas ganas de pasarlo bien.
Después llega el campo.
En el hoyo 4 ya han perdido varias bolas, pero han encontrado un buen puñado de historias para contar en la terraza.
En el hoyo 9 ya se han reído tanto que a alguna le cuesta hasta colocar la bola en el tee.
Y cuando llega un putt imposible… La cucaracha
Porque si algo distingue a María José del resto de jugadores de Altorreal no es el swing.
Es la celebración.
Cuando emboca uno de esos putts que parecían imposibles, aparece su movimiento estrella.
«La cucaracha».
Para quien todavía no haya tenido la suerte de presenciar semejante espectáculo, imagínese una cucaracha patas arriba intentando darse la vuelta ¡pero con muchísimo más salero!
Ya hay socios que, cuando la ven patear desde lejos, no miran siquiera la bola.
Miran a María José.
Por si toca función.
Y cuando aparece la cucaracha… el green entero se convierte en un teatro.
El secreto de su golf
Muchos creen que el secreto está en el swing.
Error.
Su auténtica arma es salir al campo sin enfados.
Si un golpe sale malo, se ríe.
Si pierde una bola, busca otra.
Si hace un gran hoyo, lo celebra como si acabara de ganar un Major.
Y esa forma de vivir el golf acaba siendo contagiosa.
Y que nos decís de cómo gana premios la tía. En los torneos de los amigos de José Carlos recoge premio siempre.
Además Chiqui, cómo llama cariñosamente a su marido, está encantado con que Maria José se haya hecho una golfista tan buena. Ya no tiene que negociar para poder jugarse 36 hoyos seguidos como le gusta hacer a él. ¡Ahora ella es la que no se quiere ir del campo!
El hoyo 19
Si el buggy pudiera hablar, seguramente pediría vacaciones.
Ha sobrevivido a meriendas, cafés, conversaciones interminables, risas, bolsas llenas de comida y planes para futuras partidas.
Ese pobre vehículo ya no transporta palos.
Transporta amistades.
Y quizá ahí esté el verdadero motivo por el que María José se enamoró del golf.
No fue por los birdies.
Ni por los trofeos.
Fue por todo lo que ocurre entre golpe y golpe.
Nota de la redacción
Además, hoy es su cumpleaños y queremos homenajearla desde esta redacción. ¡Felicidades princesa! Si las veis por el club esta semana, invitadla a un par de expresos con hielo.
María José, sigue siendo exactamente como eres.
Sigue disfrutando cada vuelta, sigue llenando el campo de risas y, por favor, no abandones nunca esa celebración que ya forma parte del patrimonio no escrito de Altorreal.
Porque los birdies se olvidan.
Los hándicaps cambian.
Los trofeos acaban cogiendo polvo en una estantería.
Pero estamos convencidos de que, dentro de muchos años, cuando alguien pregunte en la terraza del club:
«¿Os acordáis de María José haciendo la cucaracha en el green?»
Más de uno volverá a echarse a reír.
Y eso, copón… vale muchísimo más que cualquier copa.















