Los 10 pecados del golfista murciano (o cómo fallar en Altorreal y echarle la culpa al Levante)

Por la redacción de Altorreal Daily ⛳ En el golf están las reglas del R&A, las de la Federación y luego está ese reglamento paralelo..

Por la redacción de Altorreal Daily ⛳

En el golf están las reglas del R&A, las de la Federación y luego está ese reglamento paralelo que todos llevamos dentro y que solo aparece cuando la bola no hace lo que nosotros habíamos imaginado.

Porque una cosa está clara: en Altorreal hay mucho señorío, mucho polo planchado y mucha gente de bien… hasta que se falla un putt de medio metro.

Ahí el socio más tranquilo empieza a mirar el green como si aquello fuera la escena de un gran crimen.

Hoy en Altorreal Daily abrimos el confesionario.

Sin nombres.

De momento.

1. El driver cuando el hoyo pide cabeza

Este es el pecado original.

Llegas al tee, miras la calle, ves agua, out, árboles, viento cruzado y un bunker colocado con más mala idea que una pregunta trampa.

Todo invita a sacar un hierro, colocar bola y vivir en paz.

Pero entonces aparece esa vocecica interior:

—Pégale al driver, zagalico, que hoy lo llevas bien.

Y ahí se acaba la sensatez.

El golpe sale como sale, la bola coge más vuelo del necesario, visita una zona poco turística del campo y el jugador, con dignidad admirable, sentencia:

— Y eso que no le he atizado con mucha fuerza.

No, hermoso.

Le has pegado con el alma llena de codicia.

2. Decir “hoy vengo a jugar tranquilo”

Abonico me lo dices.

Nadie que pronuncie esa frase viene realmente a pasearse.

Ese jugador llega tranquilo, sonriente, casi espiritual:

—Hoy no me importa el resultado. Vengo a disfrutar del tiempecico tan bueno que hace.

Y durante un rato hasta parece verdad.

Camina relajado, saluda mucho, habla del paisaje y dice cosas profundas como:

—Qué bonito está el campo.

Pero basta un mal bote, un putt corto fallado o una bola que se va al monte para que se le caiga el disfraz de monje tibetano.

De pronto ya no era un paseo.

Era una injusticia.

Empieza a revisar cada golpe, a recordar que “en realidad iba bastante bien” y a explicar que la vuelta se ha torcido por dos detalles sin importancia.

Dos detalles, dice.

Una raya y tres putts.

El golfista que viene “a pasear” no busca resultado.

Hasta que el resultado le busca a él.

El golfista “tranquilo” dura poco.

Más o menos lo que una marinera en la mesa de un bar.

3. No calentar y luego decir que has salido frío

Clásico de todos los clubes y patrimonio inmaterial del golf amateur.

Llegas justo de tiempo, aparcas con prisa, te cambias los zapatos como puedes, saludas a medias y te plantas en el tee sin haber estirado ni el pescuezo.

Primer golpe: filazo, slice, topazo o una mezcla rara de todo lo anterior.

Y entonces llega la explicación oficial:

—Es que he salido frío.

Frío, dice.

A cuarenta grados a la sombra.

No has salido frío, alma de cántaro.

Has salido sin calentar y con el cuerpo preguntando todavía por el café.

4. El putt que “ha hecho un extraño”

Este pecado merece capítulo propio en la historia del teatro golfístico.

Fallas un putt corto, de esos que duelen más porque no hay forma elegante de explicarlos, y antes de aceptar la realidad empieza el informe técnico:

—Ha botado en un pique.

—Ha hecho un extraño.

—Aquí hay caída y no se ve.

—Eso estaba a contrapelo.

Y las más típicas de todas:

-Es que como estaba dada he tirado sin pensar y sin colocarme.

Mientras tanto, tus compañeros miran al suelo, al cielo o al horizonte para no decir lo evidente: que lo has empujado como quien cierra una puerta con miedo.

Pero en Altorreal somos gente educada.

Y dejamos que cada uno mantenga su fantasía el tiempo necesario.

5. Buscar una bola como si llevara las escrituras dentro

Todos hemos vivido esa escena.

Bola al monte.

El jugador dice:

—Está por aquí.

Tres minutos después sigue entre matojos, apartando ramas y mirando debajo de piedras con la fe de un arqueólogo.

La bola vale tres euros, pero la búsqueda parece una operación internacional.

Y lo mejor llega cuando aparece con otra bola en la mano:

—Esta no es, pero está mejor.

Eso no es recuperar una bola.

Eso es compensación emocional.

6. Comprar material pensando que el swing viene incluido

Otro gran pecado.

Un día el problema es el driver.

Al siguiente, la varilla.

Luego el grip.

Después las bolas.

Más tarde el guante.

Y al final resulta que lo único que no se ha cambiado es el swing, que sigue allí, intacto, como una tradición familiar.

Te compras un palo nuevo, sales convencido de que ahora sí, de que esta vez el campo va a ver lo que es bueno, y en el hoyo 9 ya estás diciendo:

—Tengo que acostumbrarme.

Claro.

Al palo y a la realidad.

7. Jurar que vas a practicar el putt

Esta promesa se hace mucho y se cumple poco.

Después de una vuelta con más putts que explicaciones, el jugador llega a la terraza con cara seria:

—Esta semana vengo a practicar putt. Me lo tomo en serio.

Y sí, se lo toma en serio.

Durante la conversación.

Luego el putting green se pisa para saludar, para cruzar, para esperar la salida o para ver quién lleva ropa nueva.

Practicarlo ya es otra historia.

Pero la intención, ojo, la intención es preciosa y es lo que cuenta.

8. La mística del viento traidor

Esta excusa tiene mucha categoría.

Pegas un hierro que sale raro, corto, largo, abierto o directamente con vocación de excursión.

No se mueve una hoja.

Pero tú miras la bandera, humedeces el dedo, observas las copas de los árboles y dices:

—Se ha metido un aire justo cuando iba a golpear.

Claro que sí, campeón.

El levante, el cambio climático y una corriente del Mar Menor han esperado exactamente a tu downswing para intervenir.

Como explicación tiene arte.

Como realidad, ya cuesta un poco más.

9. El catedrático del doble bogey

Este es maravilloso.

Un jugador viene de hacer un ocho en un par cuatro. Ha visitado bunker, rough, árboles y media urbanización emocionalmente hablando.

Pero te ve colocarte sobre la bola y no puede evitarlo:

—Yo ahí cerraría un poco la cara.

Maravilloso.

Estás hundido en tu propia tarjeta, pero sigues capacitado para dirigir la vida técnica de los demás.

En Altorreal hay más entrenadores espontáneos que bolas perdidas en una tarde de viento.

Y casi todos aparecen justo después de fallar.

10. “Una vueltecica suave”

La frase más peligrosa del golf.

—Echamos una vueltecica suave.

Suena inocente.

Empieza con risas, con putts concedidos y con comentarios sobre la familia, el calor y la cervecica de después.

Pero en el hoyo 6 alguien mete un putt largo.

En el 8 otro pregunta cómo va la cosa.

Y en el 12 ya no se concede ni una de medio metro.

La vueltecica suave se ha convertido, sin que nadie sepa cómo, en la Ryder Cup de la huerta.

Con menos público, sí.

Pero con la misma tensión emocional.

En resumidas cuentas, en el fondo, todos hemos pecado

La realidad es que todos hemos cometido alguno de estos pecados.

Algunos, incluso, en la misma vuelta.

Y no pasa nada.

Porque el golf también va de eso: de fallar, justificarse, volver a intentarlo, prometer cambios, incumplirlos con dignidad y regresar al campo como si esta vez sí, como si hoy fuera el día, como si el driver hubiera entendido algo durante la noche.

En Altorreal hay buenos jugadores, malos días, grandes excusas y mucha afición.

Y quizá esa mezcla sea precisamente lo que hace que este deporte enganche tanto.

Porque uno puede fallar una salida, perder una bola, hacer tres putts y jurar que no vuelve a tocar un palo en toda la semana.

Pero luego llega el mensaje:

—Zagal, hay hueco. ¿Te apuntas?

Y la respuesta sale sola:

—Bueno… pero hoy una vueltecica suave.

Amén y para el tee del 1.

¡Hola, golfista! En este foro jugamos limpio. Se aceptan críticas a los bogeys, pero no los golpes bajos a las personas. Cualquier comentario que esté fuera del ‘fairway’ será enviado directamente al búnker.
¡Mantengamos el juego fluido y divertido!

4 respuestas

  1. Avatar de Ramonita
    Ramonita

    Ole ole y ole,eso es mi día en el campo 🌼 todo es es la verdad!pero todos tenemos defectos pero os puedo asegurar que da gusto de ver qué somos cómo una gran familia.algunos se llevan mejor y peor pero el respeto está .me da gusto y se siento feliz de poder formar parte.Porque el golf también va de eso: de fallar, justificarse, volver a intentarlo, prometer cambios, incumplirlos con dignidad y regresar al campo como si esta vez sí, como si hoy fuera el día, como si el driver hubiera entendido algo durante la noche.gracias chicos

    1. Avatar de Altorreal Daily
      Altorreal Daily

      ¡Así da gusto, Ramonita! 😂⛳️ Al final, entre confesiones, promesas de enmienda y algún que otro pecado con el driver, lo mejor de Altorreal es precisamente eso: la gente y el buen ambiente.
      Aquí todos fallamos, todos juramos que “mañana juego tranquilo”… y todos sabemos cómo acaba la historia en el tee del 1. 😜
      Gracias por formar parte de esta gran familia…
      Un saludo

  2. Avatar de El que se va al lago
    El que se va al lago

    Me suena a confesión del pegador de la pradera…

    1. Avatar de Altorreal Daily
      Altorreal Daily

      Puede ser… 😂😂 Hay confesiones que empiezan con un “Padre, he pecado” y otras con un “hoy voy a pegar suave” antes de sacar el driver.

      El Pegador de la Pradera todavía no ha confirmado ni desmentido nada… pero en la redacción tenemos nuestras sospechas. 😜⛳️

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