Por la redacción de Altorreal Daily
Esto corre que vuela, zagales.
Ayer jueves se disputó la cuarta jornada de la Liga Challenge de Clausura 2026 de Pinos de Altorreal Golf y, si la semana pasada estrenábamos el Texas Scramble, esta vez tocaba otra modalidad por parejas para finos filipinos: Greensome-Chapman Stroke Play +4.
Y visto lo visto, a la peña le ha cogido el gustico a esto de buscar un compadre que le limpie las pifias.
La inscripción se abrió el domingo por la tarde y el lunes por la mañana no quedaba ni el apuntaor. Así que el aviso va directo y al grano: como estés un poco empanado, Juande te manda directo a chupar banquillo.
Y no es hablar por hablar. Había 40 plazas y se apuntaron 42 golfistas con el cuchillo en la boca. Dos se quedaron mirando la lista desde la barrera con cara de perro en procesión. Al final hubo dos bajas de última hora y entraron de milagro. Vamos, que esta vez hubo indulto. Pero no os acostumbréis, que la Liga de los Pinos no perdona dos veces.
Eolo ya debería pagar cuota de socio
Tres jornadas seguidas. Tres.
Y allí estaba otra vez el señor Eolo, puntual como un funcionario a la hora del almuerzo. Le ha cogido un cariño a la Liga de los Pinos que empieza a rozar el acoso. Juande, ve preparándole la ficha de socio, porque a este paso hay que meterlo en la clasificación general y cobrarle el greenfee.
Eso sí, ya no vale el lloriqueo. Llevamos tres semanas con el viento soplando a traición. A estas alturas de la película esto no es una inclemencia del tiempo: es un jugador más disputándote la bandera.
Moisés: esto ya no es racha, esto es un atraco
Y luego está lo de Moisés Escudero. La semana pasada, primero. La anterior, segundo. Esta semana, otra vez a lo más alto del podio. Tres jornadas seguidas en la cresta de la ola.
Al principio pensamos que era chiripa. Luego, que estaba dulce. Ahora ya no cuela, zagal: el Happy Gilmore de Altorreal está desbocado y ya se ha colocado segundo en la clasificación general, apretando de lo lindo al líder, Juan Guerra.
Además, va a llenar la casa de premios a un ritmo que da miedo. Como siga a este paso, le quita a José Antonio el título honorífico de mayor acaparador de botellas de alcohol del club. Acho, Moisés… ¡menudo fiera estás hecho!, deja algo para los demás.
Esta vez hizo dupla con Oliver Kurtze. Y aquello fue un espectáculo de ingeniería alemana. Oliver no es metódico; Oliver es la NASA en pantalón corto. A la hora de patear no mira la caída y ya. ¡Qué va! Oliver analiza el relieve, la humedad relativa, la inclinación del green y la alineación de Júpiter con Saturno. Si le dejas cinco minutos más, te redacta un informe topográfico visado por el Colegio de Ingenieros.
Pero la fórmula es mano de santo: estuvo finísimo. Pura precisión germana. Y de lo contento que iba, hasta sacó una sonrisa a pasear. Moisés y Oliver firmaron un -3 de categoría y se llevaron el gato al agua.
Y aquí hay que pararse a dar las gracias
Porque esta jornada tuvo además un detalle que merece su sitio. El premio para la pareja ganadora fue cortesía de José Antonio Montoya, que quiso aportar su granito de arena a la Liga de los Pinos y poner algo más de alegría a la victoria.
Así que desde Altorreal Daily y, seguro, también por parte de los premiados: gracias, José Antonio. Porque una cosa es ganar… y otra bastante mejor es ganar y salir además con premio debajo del brazo. Detallazo.
Juan Guerra encuentra a su alma gemela… y Paco empieza a dar material
Segundos, también con -3, acabaron Juan Guerra y Paco Juanes. Y aquí había una pareja fina fina. Por un lado, Juan, nuestro Trash Talking de cabecera. Y al lado, Paco Juanes, que empieza a dejarnos titulares casi sin querer.
Porque dicen las malas lenguas que Paco no se calla ni debajo del agua. También empiezan a circular rumores preocupantes de que podría estar evolucionando hacia una nueva especie dentro de la liga: Sliceman 2.
Y luego está el tema de los palos. Según información que ha llegado de forma totalmente anónima a esta redacción, para 90 metros Paco tira de madera 5. Y para 100… madera 3. A este ritmo, cualquier día lo vemos pateando con el driver.
Pero todavía hay más. También comentan por ahí que, si en diciembre le ponemos un gorro rojo, Papá Noel aparece solo. Y parece ser que siente especial predilección por cierta bebida isotónica de origen cereal… el zumo de cebada.
Vamos, que entre charla, slice, maderas largas y refrigeración postpartido, Paco viene bastante completo de serie. Eso sí, cuidado con reírse demasiado, porque en el campo se entendieron de maravilla y acabaron segundos con -3.
Y, por supuesto, Juan no podía marcharse sin dejar la frase de rigor:
Podríamos haber firmado un -6 fácil si no es por dos tontás.
Claro que sí, Juanico. Y si mi abuela tuviera ruedas, sería un tranvía. Pero bueno, un segundo puesto de categoría y un pellizco fino de puntos para el saco. Nada mal para una pareja que parecía un guion de película de sobremesa.
José Ángel vuelve a sonreír: hay pánico en el club
Atención al parte médico porque hay reincidencia: José Ángel volvió a sonreír. Dos semanas seguidas. Esto ya roza el misterio insondable.
El hombre que juraba que no metía un putt ni aunque le pusieran el hoyo del tamaño de una plaza de toros, agarró el palo en el hoyo 3 y, sin despeinarse, se enchufó un birdie escandaloso desde el antegreen. ¡Zasca! Desde fuera y para dentro. Y en el 4 casi la vuelve a liar. Le faltó, como se dice por aquí, el pelo de un calvo.
Al llegar al 6, José Ángel y su compañero Tomás —redactor de Altorreal Daily y pegador de la pradera— marchaban volando con un -4 que daba miedo. Y entonces saltó la chispa del negocio de reformas.
Tomás se plantó en el tee, le pegó un latigazo salvaje a la bola y la mandó directa al tejado de los chalets. ¡CATACRAC EN EL TEJADO!
Según se rumorea, el vecino salió con buen talante pero seguro que por dentro cagándose en tó. Hay versiones encontradas, pero lo único seguro es que dos tejas en punto pasaron a mejor vida y necesitan albañil urgente. Se investiga si el pegador de la pradera lleva comisión con la empresa de reformas de la zona.
El estropicio se saldó con un +2 en el hoyo y el naufragio posterior. De pelear el liderato, a caer en picado a la octava posición al final. El golf, zagales: ese deporte donde pasas de tocar el cielo a pedir presupuesto para un tejado nuevo en tres minutos.
Pedro Antonio y Daniel prueban el veneno del hándicap
Otro drama de época se vivió en el 9. Pedro Antonio González y Daniel Correa llegaron al último tramo rozando el trofeo con la yema de los dedos.
Hoyo 9. Hándicap 1 del campo. Con hacer el par, la victoria era suya. Pero asomó el fantasma de siempre: la presión. O el viento. O el pánico a verse campeones. O el cagómetro retumbando en la bolsa.
Se confirmó lo que dice la biblia del golf: el hándicap al final sale y está ahí por algo. Un +3 como una catedral. Del liderato, al pozo de la séptima plaza a palo seco. Cómo duele eso, pijo.
La cerveza del Corner se vendió cara
Y aún quedaba la traca final. Porque la partida de Moisés, Oliver, José Ángel y Tomás se jugó el honor —y el pescuezo— en el Corner, del hoyo 10 al 13. Ahí no había puntos para la tabla; había algo infinitamente más sagrado: la cerveza.
Y saltó la sorpresa: ganaron José Ángel y Tomás. Sí, señores. Moisés mordió el polvo. Hay fotos, pruebas periciales y testigos dispuestos a declarar en el juzgado. Es la primera vez en semanas que vemos al campeón doblar la rodilla, aunque en esta redacción sospechamos que no quiso hacer más sangre por no abusar.
En el hoyo 19 volvió a quedar meridianamente claro: el agua hidrata, pero una cerveza ganada con sudor, risas y picardía sabe a gloria bendita.
Se acabaron las muletas: ahora cada mochuelo a su olivo
Y se terminó el cachondeo. La próxima semana volvemos al formato individual contra par.
Ya no habrá compañero piadoso que te salve una salida churro, ni que te arregle un filazo, ni que tape tu rabazo recogiendo la bola disimuladamente para fingir que no ha pasado nada. Ahora: cada uno con su garrote y a capear el temporal.
La clasificación general arde: Juan Guerra manda, Moisés aprieta desde la segunda plaza, Carlos no afloja y por detrás viene la jauría con ganas de hincarle el diente al trapo.
Así que id afilando las espadas y apretaros los machos. Porque aquí nadie regala nada. Un despiste, un hoyo tonto o dos tejas rotas… ¡y te vas directo al fango!
Galería de fotos, búscate que sales…
















