Por la redacción de Altorreal Daily.
La tercera jornada de la Liga Challenge de Clausura 2026 de Pinos de Altorreal Golf llegó el pasado jueves con estreno de los gordos: Texas Scramble por parejas. Cuarenta pájaros a la pista, veinte parejas y una modalidad recién salida del horno que, sobre el papel, olía a matanza.
Porque en la previa todo eran castillos en el aire:
—Hoy le sacamos diez abajo al campo sin despeinarnos.
—Si pinchamos siempre la bola del que le da duro, esto es un paseo.
—Llegamos a todos los pares 5 de dos y con putt para eagle.
Sí, sí.
Menos diez.
Acho, tirad del freno Macareno, que os venís arriba y luego el batacazo se escucha hasta en Molina.
Al final, la cruda realidad puso a cada uno en su sitio: la tarjeta del día fue un -3. Y aunque con el hándicap metido en la batidora salieron números apañados, a golpes reales nadie fue capaz de ganarle a los 36 del campo en nueve hoyos.
Solo la pareja ganadora consiguió igualar los 36 golpes reales del campo.
Altorreal volvió a recordar su primera regla:
Aquí no te regalan ni la hora.
El reparto de puntos tampoco dejaba espacio para la siesta: las seis primeras parejas trincaban 10 puntos por jugador, las cinco siguientes 8, las cinco posteriores 6 y las cuatro del pozo, 5 de consolación.
Vamos, que en el campo se jugaba codo con codo con el compañero, pero en la caseta cada perro se lamió su teta.
UNA TARDE DE LUJO… SALVO POR EL DE SIEMPRE
La tarde estaba de dulce para pegarle a la bola.
Temperatura fetén, el campo como una moqueta y la peña con ganas de jarana.
Pero apareció el de siempre, ya lo hizo la jornada anterior, el gorrón al que nadie invita:
El viento.
Y esta vez no vino de buenas.
No era esa brisica floja que te refresca el cogote y queda bonita en los vídeos.
Qué va.
Era viento de ese que te obliga a pegar tres palos más, mirar la bola volando a la deriva y empezar a rezarle al Rosario de la Aurora para que no acabe en el huerto del vecino.
Eso sí, el comodín de la semana pasada sigue vigente: si la metes en el trapo, es que has hecho una lectura magistral de la aerodinámica; si la mandas al pinar…
Es que pegó un vendaval a traición.
GREENPEACE ARCHIVA LA CAUSA CONTRA ANICETO
Por cierto, tocó pasar revista a los asuntos judiciales.
Nuestro querido Aniceto saltó al verde con el agua al cuello.
La polvareda del vencejo de la semana anterior había corrido como la pólvora y nos consta que varios ojeadores de Greenpeace andaban camuflados entre los matojos del tee del 1, fiscalizando si lo del pájaro fue una fatalidad o si teníamos a un cazador furtivo en la Liga de los Pinos pegando bolazos con licencia de la Federación.
Se examinaron las salidas.
Se tomaron telemetrías.
Se vigiló el vuelo de la avifauna.
Y ya podemos dar el parte oficial:
Aniceto queda absuelto y libre de cargos.
Ni un gorrión, ni una paloma, ni un mirlo sufrieron el más mínimo rasguño.
Asunto cerrado.
Ya puede pegar el swing sin necesidad de mirar al cielo buscando el helicóptero de la Guardia Civil.
MOISÉS Y JOSÉ ÁNGEL: LA ÉPICA SE SIRVE EN BANDEJA DE PLATA
La victoria de la jornada tuvo guion de película de sobremesa.
Y el primer y segundo clasificado de la jornada se fraguó en la misma partida.
Arriba del todo terminaron Moisés Escudero Muñoz y José Ángel Pérez Nivias, firmando un -3 como dos soles.
Lo de Moisés ya empieza a rozar el descaro: segundo la semana pasada, primero esta.
El jambo va desbocado.
A este ritmo se va a terminar creyendo que domina esto del golf y todos sus secretos.
Se ha convertido en nuestro particular Happy Gilmore de Altorreal pisó el tee del 9, par 5, con el viento soplando de frente como si quisiera empujar la bola hacia el tee del 8.
Pues le dio exactamente igual.
Se sacó de la manga dos latigazos descomunales con el huracán en contra y plantó la bola en green, a tiro de piedra de la bandera.
Allí le esperaba su escudero, José Ángel, ese hombre del que la leyenda dice que jamás ha soltado una protesta ni ha renegado consigo mismo en un campo de golf y que encaja los bogeys con gran resignación.
Póngase aquí toda la ironía del mundo.
José Ángel, según comentaba en el hoyo 19:
“No había aportado un carajo en toda la partida”.
Pero en el momento de la verdad asumió el mando.
Putt para eagle a 4 ó 5 metros.
Silencio tenso.
La bola rueda.
Coge la caída justa…
y para dentro.
Eagle al 9 y partida sentenciada.
Y entonces tuvo lugar el eclipse:
José Ángel sonrió.
Hay testigos.
Hubo quien amagó con llamar al 112 al verlo tan desencajado de alegría, pero se comprobó que solo era satisfacción pura.
Una estampa que pasa directa a la historia y a la hemeroteca de la Liga de los Pinos.
LIZARÁN Y MANU SOLA: TRABAJO FINO Y EN SILENCIO
A un suspiro, cerrando también con -3, se metieron Paco Lizarán y Manuel Pérez Sola.
De Paco poco hay que descubrir a estas alturas.
Nuestro disfrutón de Lorca te saluda con una sonrisa de oreja a oreja, te pregunta por la familia y parece que ha venido a dar un paseo.
Pero en cuanto pincha la bola, saca los dientes.
Esta vez no hubo líos de líneas pisadas, aunque algún tradicional:
“¡Me la crujas!”
retumbó por el pinar.
Hay costumbres que no se pueden perder.
A su lado, Manuel Pérez Sola, maestro de escuela y metódico hasta para entrenar.
Y ahí puede estar una de las claves de que últimamente esté tan fino.
Porque Manu, cuando pisa la cancha de prácticas, no lleva cuatro bolas y un hierro.
Lleva medio AliExpress de golf.
Que si ayudas de alineación, cachivaches para el swing, inventos para la postura, artilugios para el impacto y algún aparato que el resto mira de reojo sin tener muy claro si sirve para corregir el plano del palo o para sintonizar la TDT.
Pero visto lo visto, algo estará funcionando.
Porque entre cacharro y cacharro, Manu está pegándole cada vez mejor.
Callado, ordenado y haciendo pareja de cine con Paco:
37 golpes reales, -3 en la tabla y tarjeta limpia.
Mucho ojo con esta dupla, que mientras los demás hacemos experimentos con el swing, Manu ya lleva el laboratorio montado.
JUAN GUERRA Y LA TEORÍA DEL VIENTO ENVOLVENTE
Y cómo no, parada obligatoria en el hoyo 19.
Allí aguardaba Juan Guerra, portavoz oficial del Trash Talking de la liga, visiblemente contrariado con las leyes de la física.
Según Juan, lo de la tarde no fue normal.
Un caso único en los anales de la meteorología mundial:
Tuvo el viento de cara en los nueve hoyos.
Da igual que la calle fuera hacia el norte, hacia el sur o en zigzag.
El viento buscaba la bola de Juan con saña personal.
Juanico, alma mía…
¿Seguro que fue la brisa?
Porque tú y Luis Guillamón —nuestro actor más caracterizado de nuestra Liga de los Pinos— llegasteis al tee del 9 marchando en un rotundo -2.
Con un birdie os coronabais en lo más alto.
Pero asomó el hoyo 9, se agarrotaron los antebrazos, empezó la cuenta de la vieja…
y la cosa acabó en séptima posición y -1.
No sabemos si rebufó el viento…
O si lo que sopló en ese tee fue un cagómetro de época.
La redacción mantendrá abiertas las investigaciones.
EL TEXAS PASA LA ITV
Chascarrillos aparte, la fórmula del Texas Scramble ha pasado la ITV con matrícula.
Ha quedado claro que no vale solo con pegarle fuerte.
Hay que coordinar.
Decidir quién asegura la salida.
Quién arriesga al trapo.
Qué bola interesa elegir.
Y cuándo conviene dejar de hacer el canelo.
Y, sobre todo, tiene una bendición suprema:
Si pegas un hachazo infame contra el suelo, tu compañero la pone en juego y puedes disimular como si nunca hubieras pisado ese tee.
Eso no hay dinero que lo pague.
Como sentenció nuestro organizador Juande:
“El Texas Scramble es pura estrategia; el Greensome-Chapman es golf en vena”.
Pues ya sabéis lo que nos espera la semana que viene:
Greensome-Chapman.
Vayan afinando la química con la pareja, bajen los humos y no se vendan antes de tiempo.
Que el pasado jueves más de uno saltó a la hierba convencido de reventar el campo y Altorreal lo miró de reojo desde el tee del 1 y le soltó:
—Sí, hombre. Pijo. Tira, tira, que vas a ver qué risas.
Galería de fotos, búscate que sales…
















