El jugador se impuso el pasado sábado en El Valle Golf Resort, dejando a químicos, abogados y arquitectos preguntándose si habían calculado mal la trayectoria.
Juan Guerra se proclamó vencedor de su categoría el pasado sábado 18 de abril en el torneo por profesiones celebrado en El Valle Golf Resort, una competición en la que distintos gremios intentaban demostrar quién manda realmente fuera de la oficina. Ingenieros contra químicos, abogados contra médicos y, probablemente, algún consultor explicando su approach mientras hacía 9 en un par 4.
El representante de los ingenieros firmó una actuación impecable y terminó además octavo en scratch, algo que, incluso entre personas que usan palabras como “handicap exacto” y “vueltas válidas”, está muy pero que muy bien. Varios químicos presentes admitieron después que no habían previsto ese resultado, a pesar de llevar toda la mañana hablando de fórmulas.

«Y eso que estaba de resaca»
Juan Guerra
Falsa modestia, ante todo
Fuentes cercanas a Juan aseguran que, tras la victoria, intentó quitarle importancia diciendo que “ha sido un día tonto”. Sin embargo, los datos no engañan: ganar tu categoría y quedar octavo scratch en un torneo así es jugar muy bien. Otra cosa distinta es ser pegador.

Porque conviene aclararlo: este resultado no convierte automáticamente a Juan Guerra en pegador. Ganar un torneo está muy bien. Mandar la bola 280 metros y luego contarlo tres semanas seguidas en la terraza es otra disciplina completamente diferente. ⛳















