Por la redacción de Altorreal Daily ⛳️ (Más finos que un Clase S entrando al green)
Dicen que un Mercedes está hecho para responder en las condiciones más exigentes. Lo que seguramente no saben en Stuttgart es que los golfistas de Altorreal vienen con más aguante que el cuero de los asientos de un Mercedes bajo el sol de agosto.
Ni lluvia, ni viento, ni alertas naranjas, ni ese calabobos traicionero que te cala más que una factura de Hacienda consiguieron frenar el evento más esperado del año.
Aquí no se levantó el pie del acelerador.
Y si alguno aflojó… fue solo para secar el grip.
Un capazo de valientes (y algún paraguas que pidió la baja)
Nada más y nada menos que 480 personas se dieron cita los días 7 y 8 de mayo. Eso no era un torneo, aquello parecía la salida del Open Británico. Pero con mejor jamón. Altorreal tenía más movimiento que un concesionario el último día de ofertas.
El jueves amaneció con el cielo más cerrado que el garaje de un coleccionista, pero el juego fluyó en modo Sport Plus.
Los del tiempo acertaron (milagro en la Región), pero ahí estaba el equipo de Marshall, trabajando con la precisión de un cambio automático alemán: ordenando salidas, organizando el tráfico y evitando que aquello acabara como la rotonda de Juan Carlos I un viernes a las dos.
Por la tarde la alerta naranja puso cara seria a más de uno. El cielo venía con más mala leche que un radar escondido en una autovía.
Pero los jugadores aguantaron.
Porque si algo quedó claro es que en Altorreal, cuando toca Mercedes Trophy, aquí se sale aunque caigan chuzos con matrícula.
Que nadie piense que aquí la gente se rajó a la primera de cambio. Con la que cayó ambos días, apenas se retiró un 5% de los jugadores. El resto aguantó ahí, más duros que el salpicadero de un Mercedes del 92. Porque en este club primero se acaba la partida y luego, si eso, ya se mira uno si lleva los calcetines chorreando.
Viernes: prueba superada con nota
La mañana arrancó con buen pie, pero sobre las 10:30 apareció ese calabobos murciano que parece inofensivo, hasta que te deja más mojado que un buggy sin techo.
Luego llegó media hora larga de chaparrón serio. Aquello no era un torneo de golf; parecía una prueba de conducción extrema en circuito mojado.
Pero allí no se bajó ni el «apuntaor». La peña siguió dándole a la bola como si el premio fuera un Maybach y no una ducha caliente en casa.
Los de la tarde, sin embargo, tuvieron más suerte que quien encuentra calle libre en hora punta.
Sol, buena temperatura y un campo que respondió más fino que un AMG en recta larga.
Parada en boxes: Tras el hoyo 9
Si hay algo que caracteriza a este torneo es el avituallamiento. Tras terminar el hoyo 9, no hubo parada técnica, hubo un festival.
Jamón del bueno, quesico manchego, chorizo ibérico y, para el que quiso, su buena cervecica y vino.
Aquello no fue repostar: fue cargar combustible premium.
Los jugadores entraban al avituallamiento con la misma decisión con la que uno pisa un concesionario sabiendo que no va a salir solo a mirar.
No quedó ni una miga.
Y alguno salió al hoyo 10 con más octanaje que cabeza, tirándole a bandera como si no acabara de meterse entre pecho y espalda media tabla de ibéricos.
Próxima parada: La Final Nacional en La Manga (Murcia)
Tras los golpes, las anécdotas y las clásicas excusas de postpartida —“es que la lluvia me cambió la caída”, “la bola se me quedó frená”, “ese viento me la movió”— llegó el momento grande del cóctel. Y ahí quedó claro que esto no acaba aquí.
Los mejores clientes de Dimovil, los que demostraron llevar el motor mejor afinado y los nervios mejor templados, ya tienen billete para la Gran Final Nacional del Mercedes Trophy 2026 del 2 al 5 de julio.
Y además, jugando en casa.
La Manga espera.
Allí ya no valdrán excusas, ni culpar al viento, ni echarle la culpa al limpiaparabrisas.
Allí se verá quién lleva de verdad la estrella en el pecho… y quién acaba derrapando en el primer hoyo.
Agradecimientos con estrella
Desde este periódico queremos dar las gracias a Mercedes-Benz DIMOVIL por traer a nuestra casa un torneo de este calibre y seguir apostando por un evento que ya rueda solo.
Un aplauso bien dado para Joaquín, para los Marshall, que estuvieron más finos que un cambio automático alemán, para todo el personal del club y para nuestros queridos camareros, que sirvieron el cóctel y la merendola con más precisión que José María Olazábal atacando bandera con un hierro corto.
Enhorabuena a todos los premiados y mucha suerte a los que pondrán rumbo a La Manga, donde tocará demostrar quién lleva de verdad la estrella bien puesta.
Nos vemos en la próxima.
Hasta entonces: swing alegre, pocas excusas, y si la cosa se tuerce, siempre quedará echarle la culpa al viento, al grip o al compañero que respiró fuerte en el backswing.
EL PODIO DE LOS CAMPEONES (Los que irán por el carril izquierdo)
| Categoría | Ganador (1º) – ¡A por la Final! | Finalista (2º) |
| Jueves 1ª Cat | Javier Puche Sánchez | Tomás Sánchez López |
| Jueves 2ª Cat | José Antonio García Díaz | Juan Manuel Puerta Alemán |
| Jueves Scratch | Ángel Luis López Guillén | Juan Luis Gnecco Suárez |
| Categoría | Ganador (1º) – ¡A por la Final! | Finalista (2º) |
| Viernes 1ª Cat | José Hidalgo Manresa | Frank Gerard Shaw |
| Viernes 2ª Cat | Noel Navarro Calatayud | Pedro López Carrillo |
| Viernes Scratch | Frank Gerard Shaw | Antonio Baraza Sastre |
| Damas | Ganador (1º) | |
| Jueves | Yiani Vivancos Bengoa | |
| Viernes | Blanca Ranz Ramírez |
Galería de fotos (búscate que sales)















