Le gusta mucho la velocidad pero que a ver si se le aplica a la bola.
Andy V., conocido en el club por su afición a todo lo que vaya rápido, volvió a dejar claro este fin de semana que el problema nunca ha sido la velocidad del swing. El problema es que, por algún motivo, esa velocidad rara vez se transmite a la bola.
Testigos aseguran que su salida en el tee fue impresionante. Gran giro, palo volando a toda velocidad y una terminación digna de anuncio de golf. Durante unos segundos, todos pensaron que la bola iba a aparecer en otra provincia. Finalmente apareció a unos 70 metros, rodando lentamente y con cara de no haber entendido nada.
El hijo de Antonio V. volvió a firmar un swing a una velocidad espectacular. La bola, en cambio, continúa sin enterarse.
Testigos lo aseguran.
Y cuanto más acelero, más calentito me pongo
Fuentes cercanas afirman que Andy lleva años intentando aplicar al golf la misma filosofía que utiliza con los coches: cuanto más rápido, mejor. Sin embargo, los expertos recuerdan que en golf no gana quien mueve el palo más deprisa, sino quien consigue golpear la bola antes que el aire, el suelo y su propio equilibrio.
Aun así, nadie puede negar que Andy ofrece espectáculo. De hecho, varios socios ya han pedido que sus salidas se anuncien con semáforo, música de Fórmula 1 y un radar de velocidad. La distancia de la bola seguirá siendo un misterio, pero el ruido del swing ya es récord del club. ⛳🏎️















