Hola, mi nombre es Javier Ferrer. Algunos me conocen como Javi y, en mi círculo más cercano (muy graciosos ellos), como el Tigre de Pechina, cuando muchos ni sabrían señalar Pechina en un mapa.
He vuelto al club después de casi 6 años fuera por trabajo, y para mí es un auténtico placer que me hayan pedido colaborar con este artículo para Altorreal Daily.
He decidido hablar de suplementación en mayores de 50 años porque esa cifra ya empieza a asomar por el retrovisor… y así me lo voy aplicando yo también. Aunque sé que muchos jugáis más de cuatro días a la semana, vamos a acotarlo a cuatro para no asustar al personal.
Vamos al lío
Si tienes más de 50 años y juegas al golf cuatro o más veces por semana, hay algo que conviene asumir cuanto antes:
tu cuerpo sí se está enterando, aunque tú prefieras mirar para otro lado.
El golf no es un deporte de impacto directo, pero acumulas horas caminando (sí, también los del buggy), repites el swing cientos de veces —algunas sorprendentemente buenas— y sometes a tu cuerpo a un desgaste constante, silencioso… pero implacable.
Y aquí es donde la suplementación deja de ser opcional y empieza a marcar diferencias. No se trata de tomar de todo. Se trata de elegir bien.
Proteína: la base para seguir en pie
A partir de los 50, mantener la masa muscular no es estética, es supervivencia deportiva.
Influye en tu estabilidad, en la potencia de tu swing y en tu capacidad de aguantar 18 hoyos sin que el cuerpo te pase factura.
Si no llegas con la comida, un batido después de jugar es una solución sencilla y efectiva.
Creatina: la gran ignorada
La creatina no es patrimonio exclusivo del gimnasio ni de los que levantan más hierro que sentido común.
En golfistas como tú, ayuda a mantener la fuerza, reduce la fatiga entre días de juego y mejora la recuperación.
Y lo mejor: no tiene misterio. 3–5 gramos al día. Todos los días. Sin épica.
(Consulta con un nutricionista o médico si quieres ir sobre seguro).
Colágeno + vitamina C: mantenimiento preventivo
Tus articulaciones trabajan más de lo que parece. Hombros, codos, rodillas… todos pasan factura antes o después.
El colágeno ayuda a mantener tendones y ligamentos en mejor estado.
Si lo combinas con vitamina C, juegas con ventaja.
Omega-3: el trabajo invisible
No lo notas de un día para otro. Pero cuando falta, se nota.
Reduce la inflamación, cuida el corazón y mejora la sensación física general.
Es ese compañero discreto que nunca falla.
Magnesio: dormir o sobrevivir
Si acabas el día cargado, con tensión o con calambres, aquí tienes un aliado serio.
El magnesio relaja la musculatura y mejora el descanso. Y dormir bien, a estas alturas, ya es medio rendimiento.
Vitamina D: el clásico subestimado
Aunque juegues al sol, muchos tienen niveles bajos.
Es clave para huesos, músculos y sistema inmune.
Conviene controlarla más de lo que creemos.
Hidratación: el error más repetido
Aquí es donde más gente falla.
Beber cuando tienes sed ya es llegar tarde.
Si juegas varias horas, necesitas hidratarte de forma constante y, muchas veces, añadir electrolitos.
Rutina fácil (para no complicarte la vida)
Por la mañana:
Colágeno + vitamina C, creatina y vitamina D.
Antes de jugar:
Empieza a hidratarte. Puedes añadir electrolitos.
Durante el juego:
Agua de forma constante y algún snack ligero.
Después de jugar:
Proteína y buena hidratación.
Por la noche:
Magnesio y omega-3.
Conclusión
Si juegas al golf más de cuatro veces por semana, ya no es solo un hobby.
Es una carga física real… por no decir que estás peligrosamente cerca de la desocupación profesional (es broma… o no).
La buena noticia es que, con una suplementación sencilla y bien planteada, puedes seguir disfrutando del campo con energía, menos molestias y mejor recuperación.
Aquí no gana el que más hace.
Gana el que mejor se cuida.
Y para terminar: seguro que conoces a algún farmacéutico o farmacéutica en el club.
Pídeles muestras, prueba sin miedo. Y si toca comprar, que al menos te hagan descuento. Que para algo sirve la confianza del hoyo 19.
















