Altorreal 23 Mayo 2026 – Si piensas que la Fórmula 1 tiene tensión, es porque nunca has jugado el Torneo Audi por parejas en modalidad greensome. Este viernes Altorreal no era un campo de golf, era un circuito de alta cilindrada donde se disputaba el trofeo más temido: el de la concordia matrimonial y amistosa.
El greensome es conocido en la Huerta como el auténtico torneo del quite y del perdón. Juegas con la patata a mil, sabiendo que si pegas un zambombazo, dejas a tu compañero en mitad del matorral con cara de pocos amigos.
Por cada calle cogida, se oía un «¡buena, zagal!«.
Pero por cada bola al agua, el campo parecía un confesionario el Jueves Santo:
«¡Lo siento, la he cagado!«,
«¡Perdona, tío!«
«¡Me cago en el Cali, qué viaje le he dado!«
Una presión que ni un Audi con 300.000 kilómetros subiendo la autovía de Aledo en agosto.
Turno de mañana: Más rápidos que el RS e-tron GT
A primera hora, con 68 valientes (34 parejas) en la parrilla de salida, el día amaneció espectacular. Hacía calorcico del bueno, de ese que ya nos recuerda que vivimos en Murcia y aquí en mayo sudas más que un pollo «mareao».
Así que hoy no valían las excusas de «es que tengo las manos heladas«.
La mañana fluyó más rápida que el nuevo Audi RS e-tron GT Performance. Los jugadores iban más finos que un comercial de Audi cerrando trimestre y aquello parecía una carrera de resistencia.
Eso sí, más de uno tuvo que hacer dos paradas técnicas en boxes porque el cuerpo pedía isotónica y cambiarle el agua al canario.
Y claro, el combustible oficial del torneo no falla: zumo de cebada bien frío para el motor, acompañado de jamón, embutidos ibéricos y ese quesico rico que te resucita un muerto.
Todo esto servido con la clase de un piloto de carreras por nuestro gran mariscal de la barra, Antonio Torres.
¡Así se puede perder el hándicap con alegría!
Turno de tarde: A ralentí y con cantimplora
Por la tarde la cosa cambió. Tuvimos overbooking en el circuito: 128 jugadores metidos en pista, casi doblando a los de la mañana.
Ahí ya pasamos de la velocidad punta al ralentí de un tractor viejo cuesta arriba.
El calor apretaba de lo lindo: «¡Acho, que hasta las ranas de los lagos llevaban cantimplora y pedían la vez en la sombra!«
Sin embargo, esa lentitud de procesión de pueblo hizo que la gente tuviera tiempo para pensar. En vez de tirar a lo loco, los jugadores calcularon los golpes con la precisión de un ordenador de a bordo de Audi.
¿El resultado?
Unos tarjetones que parecían sacados de una película de ciencia ficción.
El podio de los Dioses (estáte al loro)
Para clasificarse para la final territorial y subir al Olimpo automovilístico tenías que estar, no fino, sino más fino que el Coral.
Mira cómo estaría el nivel que los ganadores de la categoría Stableford por parejas, Antonio José Herrero López y Joaquín Javaloyes Miñana, firmaron una tarjeta galáctica de ¡47 puntos!
Eso no es jugar al golf, eso es llevar un Audi con tracción quattro y el viento a favor en todos los hoyos.
En la categoría Scratch (para los que juegan a pelo y encima les sale bien), los reyes del circuito fueron Álvaro Rubio Sánchez y Jaime Ruiz Esquerdo. Espérate y no corras, que los tíos hicieron un total de -3 bajo par del campo (39 puntazos). Esos dos no llevaban driver, llevaban tecnología militar alemana.
Y como esto era el torneo Audi, la pareja clasificada como mejores clientes de la marca fueron Ginés Ramírez Carreras y José Luis García Soria, que se colaron en una espectacular tercera posición de la general con 45 puntos. Esos ya pueden ir pidiendo cita en el taller de Huertas Motor para que les pongan los laureles en el capó.
El drama del Hoyo 19: Del averno al Olimpo
Al terminar la carrera, el hoyo 19 era un hervidero de emociones. Estaban los que venían con la sonrisa de oreja a oreja y los del eterno «sabor agridulce», esos especialistas en echarle la culpa al destino, al viento o a la alineación de los planetas.
«Si me entra esa bola a green en el 14…»
«Si no llego a tripatear como un parguelas en tres hoyos…»
«Si la bola no le pega a la loma del búnker…», «habríamos estado en la pomada»
Los lamentos de siempre.
Pero no nos engañemos, zagales, el golf son esos cuatro caballos de fuerza de más. Son simples detalles que en un segundo te mandan directo al averno de los matorrales o te suben al Olimpo de los elegidos.
Nota de agradecimiento: Desde la redacción queremos dar un aplauso de campeonato al Grupo Huertas Motor por organizar este torpedazo de torneo en Altorreal y por lucirse con esos regalazos en el sorteo (que a más de uno le arreglaron el día). Y por supuesto, a todos los trabajadores del club y al equipazo de camareros que nos trataron como a un equipo de escudería.
Suerte a las tres parejas clasificadas, dejad el pabellón de Altorreal bien alto, no le piséis las líneas a nadie y, si la cosa se pone fea en el campo, metedle la sexta marcha y ¡a crujirlos a todos!
¡Nos vemos en la próxima vuelta al circuito!
Galería de fotos (búscate que sales)















