Altorreal, 21 de mayo de 2026 – Segunda jornada de la fase Contra Par a 12 hoyos y, milagro en el club, esta vez no hubo que suplicar salidas extras. La gente no tenía tanta ansia viva por apuntarse. No sabemos si es que el calor murciano ya empieza a derretir las neuronas y apretar los cogotes, o si es que la mitad de la plantilla se estaba reservando los golpes buenos para el Torneo de Audi que se juega mañana aquí mismo.
La jornada ha estado marcada por un calor de los que quitan el hipo (¡Achoooo, acuérdate de beber agua, que los búnkeres parecen el desierto de Tabernas!) y por un viento racheado e incómodo de esos que te cogen la bola, te la acunan y te la mandan a criar malvas a la pinada.
Pero el golf, ese deporte miserable que un día te abraza y al siguiente te escupe en la cara y siempre te pone en tu sitio, hoy ha tocado relevo en el trono del Limonello.
Luis Enrique: El hombre que metía los putts desde La Alcayna
El gran triunfador del día ha sido Luis Enrique Rodrigo Fernández, con un espectacular +4. ¡Cómo se nota cuando uno juega bien y se viene arriba!
Modestia aparte, Luis Enrique ha declarado en exclusiva para esta redacción que «el golf es muy sencillo: un golpe de salida a calle, bola a green y patear bien». Ha sido un momento de iluminación.
Hoy Luis Enrique llevaba el putter más caliente que el volante de un coche en Murcia en agosto y ha metido varios tubos de época. Se rumorea que uno de ellos lo tiró prácticamente desde La Alcayna y la bola entró tan limpia en el hoyo 9 que algunos siguen buscando cámaras ocultas. Venía tan crecido que ha soltado que, si hoy jugamos en modalidad Stableford, se sale de la tabla. Tranquilo, Luis Enrique, bájate del pedestal, que el golf tiene menos memoria que un político en campaña y te baja los humos de golpe. Disfruta mientras dure.
El emboscado del aluminio y el fin de la magia textil
En segunda posición, empatado con un sólido +4, encontramos a José Antonio Montoya Gallego, el auténtico «Emboscado del Aluminio». Hoy le salía absolutamente todo lo que intentaba. Eso sí, mucho más comedido y humilde que el ganador, ha confesado que lo suyo ha sido pura cosa del azar. Ya, claro… eso se lo cuentas al del taller de metal.
Ambos se han llevado a casa su correspondiente botella de Limoncello, cortesía de nuestro organizador estrella, Juan de Dios. Pero ojo, que nos avisan por línea interna de que ¡son las últimas botellas! A ver si rascamos el bolsillo y aportamos algún detalle para las próximas semanas, no me seáis agarraos.
La cruz de la moneda ha sido para nuestro José Antonio Moreno Carrillo (el de los calcetines hipnóticos). Hoy la magia textil ha fallado y sus calcetines no han surtido efecto. El golf lo ha mandado directo a los infiernos de la mitad inferior de la tabla, dejando por fin de expoliar y acaparar todos los premios de la Liga de los Pinos. ¡Ya te tocaba respirar, hombre!
Guerra de Bandos: Tablas entre Acebuches y Lentiscos
En la competición por equipos, la tensión se palpaba en el ambiente. Tras recontar las tarjetas de los dos bandos, el resultado oficial de hoy ha sido de un empate técnico absoluto. Ni Acebuches ni Lentiscos consiguen dar el hachazo definitivo. Las espadas siguen en todo lo alto y las barbacoas de final de temporada peligran.
Hoyo 19: El festival de la excusa preventiva
Lo mejor, como siempre, vino con las cañicas y las típicas almendras y olivicas. Hoy las excusas de los «y si…» se han transformado en una obra maestra de la estrategia barata de cara al torneo de mañana de Audi. Se escucharon perlas dignas de estudio psicológico:
«No, si yo hoy solo venía a entrenar para mañana, por eso no he forzado»
«Es que he querido sacar toda la artillería en cada hoyo para probar distancias y claro, no he estado fino»
«Yo es que me estaba guardando los golpes buenos para mañana, que es el día importante»
¡Excusas baratas! Aquí todos sabemos perfectamente que cuando nos plantamos en el tee del 1 damos hasta el alma y queremos morder el campo. Porque al final de la partida, a todos los que estamos aquí nos hace mucha más ilusión la foto con Juan de Dios sujetando el Limoncello con cara de felicidad, que la mismísima chaqueta verde del Masters de Augusta.
Mañana os queremos ver a todos finos en el torneo de Audi, pero id pensando en reponer la bodega, ¡que nos quedamos sin licor!
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