Crónica Ryder Cup Liga de los Pinos 2026: la venganza de los Acebuches, un líder accidental y la colleja golfística a Juande

Altorreal, 19 de junio de 2026 – ¡Ay, copón, lo que pasó ayer en los greenes! Se venía masticando la tensión desde primera hora de..

Altorreal, 19 de junio de 2026 – ¡Ay, copón, lo que pasó ayer en los greenes! Se venía masticando la tensión desde primera hora de la tarde en la zona de prácticas. Caras de concentración, bolas volando a diestro y siniestro y miradas de esas que dicen: «hoy no he venido a hacer el canelo«.

Aquí no había millones en juego ni una chaqueta verde esperando en la casa club, pero para esta tropa había algo casi igual de importante: el honor de levantar la copa de la Ryder, poder vacilar al rival durante todo el verano y llevarse a casa los míticos abridores con forma de palo de golf cortesía de Nacho Delgado.

Porque en Altorreal hay una cosa clara: una victoria sabe mucho mejor cuando puedes recordársela al rival mientras abres una cerveza en el Hoyo 19 y te la tomas a su salud.

Los Lentiscos llegaban defendiendo el título del año pasado con la confianza de los campeones, pero todos sabemos que en golf basta un mal día para que el castillo se venga abajo.

La tarde arrancó con un puzle de los gordos encima de la mesa. Había 34 valientes preparados para la guerra y, para cuadrar los emparejamientos, hubo que tirar de ingenio: la primera partida se resolvió con un vibrante Match Play individual y el resto se dejó la piel por parejas en una jornada de auténtica batalla.

Pero el gran bombazo saltó antes incluso de pinchar la primera bola en el tee del 1. Unos días antes el capitán de los Acebuches, Víctor Guillamón, no pudo acudir a la cita por causas de fuerza mayor. ¿La solución? Su hermano, Luis Guillamón, cogió los galones de manera accidental… ¡y vaya estreno, zagales!

Los Acebuches, que venían con el orgullo herido tras morder el polvo en la liga regular frente a sus eternos rivales, salieron al campo con el cuchillo entre los dientes y ganas de ajustar cuentas deportivas.

El resultado de esta primera jornada ha sido un auténtico golpe encima de la mesa: de los 9 puntos en juego, los Acebuches se llevan 7 a la saca, cediendo únicamente un punto y arañando un empate. Una victoria de las que hacen ruido.

El parte de guerra: Repaso hoyo a hoyo

🔴La resistencia Lentisca (1 UP)

La única alegría del día para el bando de Juan de Dios la firmaron Juan Guerra y Antonio Valera.

Juan Puerta e Ignacio Delgado sufrieron en sus carnes el famoso trash talking de Guerra y las genialidades de Antonio, que apareció en modo «emboscado» letal.

No hubo manera. Los Lentiscos se agarraron al campo como pudieron y consiguieron salvar el honor con una victoria trabajadísima.

🔵La apisonadora Acebuche (7 UP)

Lo de Juan Manuel Ruiz y Aniceto Noguera fue una auténtica apisonadora con ruedas de buggy.

Liquidaron a Ignacio de Lara y Alfonso Hernández, nuestro querido «Rey del Slice«, en un abrir y cerrar de ojos.

Alfonso ayer tuvo más turismo rural que golf: entre pinos, caminos alternativos y alguna que otra expedición de rescate, cuando quiso darse cuenta los rivales ya estaban pensando en la primera ronda de quintos del Hoyo 19.

🔵El milagro del Pegador de la Pradera (1 UP)

Esta partida merece un monumento para Juan Pedro Fernández Rubio, que se quedó completamente solo desde el hoyo 6 luchando como un jabato.

Al otro lado tenía a Eduardo Rodríguez de la Vega y al actual campeón de la liga, el gran Tomás Sánchez, «El Pegador de la Pradera».

Tomás volvió por momentos a su vieja afición: hacer montañismo por los alrededores del campo. Pero cuando olió la sangre en el hoyo 12 sacó la chistera de campeón, enderezó el rumbo en el último suspiro y recordó por qué está donde está.

Porque los campeones tienen esa cosa: pueden estar desaparecidos media partida y aparecer justo cuando más falta hace.

Juan Pedro lo tuvo en su mano hasta el final, pero el golf volvió a demostrar que hasta el último putt cuenta.

🔵Cátedra de golf ante el capitán (1 UP)

Una de las partidas más bonitas y disputadas de la jornada.

Moisés Escudero y Paco Juanes firmaron una tarjeta espectacular haciendo el par del campo en los 12 hoyos disputados, con 3 birdies.

Parecía imposible que una tarjeta así acabara en derrota, pero enfrente tenían al capitán Luis Guillamón y a un Mario Urrea tocado por la varita del golf.

Jugar al lado del jefe parece que le dio alas, porque Mario firmó una de esas partidas que uno recuerda durante años y les dio una auténtica clase magistral de cómo jugar cuando el marcador aprieta.

🔵Las victorias express (2 UP y 3 UP)

El resto de enfrentamientos siguieron el mismo guion: los Acebuches apretaban y los Lentiscos bastante tenían con intentar achicar agua.

Varias parejas cerraron sus partidos con autoridad, demostrando que el azul venía lanzado y que la tarde iba camino de convertirse en una pesadilla para el equipo defensor.

Vamos, que algunos partidos acabaron antes de que la cerveza del Hoyo 19 empezara a enfriarse.

Pacto de caballeros (AS)

El único empate del día lo protagonizaron José Ramón y Alberto contra José Manuel y Luis.

Hubo tensión hasta el último golpe, pero al final no quisieron hacerse sangre y decidieron repartirse los puntos como buenos hermanos.

Hoyo 19: Euforia azul, lamentos lentiscos y Juande reculando en los despachos

El ambiente en el Hoyo 19 reflejaba perfectamente la batalla.

En una mitad del bar todo eran risas, euforia y el bando de los Acebuches estaba más ancho que un huertano después de una buena cosecha.

En la otra, los Lentiscos miraban el fondo del vaso de cerveza con una cara más larga que la calle del hoyo 11.

Pero el auténtico espectáculo llegó con la intrahistoria del campeonato.

Recordemos que el capitán de los Lentiscos, Juan de Dios, después de ganar la liga regular, había renunciado a los dos puntos de ventaja que le correspondían. Un gesto que vendió como una muestra de deportividad y ganas de darle emoción a la Ryder.

Pero amigo Juande… el golf tiene estas cosas. Un día estás repartiendo cartas y al siguiente eres tú el que recibe la baraja en toda la cara.

Tras ver el 7-1 de los Acebuches, tocó tirar de diplomacia, calculadora y conversaciones de capitán a capitán. Finalmente se alcanzó un acuerdo y los Lentiscos recuperaron esos dos puntos de colchón.

La carambola matemática deja la eliminatoria todavía viva: pese al golpe encima de la mesa de los Acebuches, la ventaja real para la próxima jornada será de +4 puntos para ellos.

El combate final: Todo se decide el 25 de junio

¡Que nadie se relaje lo más mínimo!

La batalla por parejas ha sido un aviso muy serio, pero el día 25 de junio llega el combate definitivo: el Match Play individual.

Ahí ya no habrá compañeros que te salven el cuello, ni capitanes negociando en los despachos. Será uno contra uno, bola contra bola y orgullo contra orgullo.

Los Acebuches llegan con el viento a favor y la moral por las nubes, pero en esta Ryder nadie puede cantar victoria antes de tiempo.

Así que esta semana a la zona de prácticas, a afinar la puntería y a preparar las pinturas de guerra.

Porque el 25 de junio no habrá excusas, ni matemáticas, ni despachos. Solo habrá 12 hoyos, un rival enfrente y una copa esperando dueño.

Galería de Fotos (búscate que sales)

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